El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su gobierno redujo casi 60 por ciento el flujo de fentanilo hacia su territorio en el último año, y que, ahora, dirigirá la vigilancia de la droga a los cruces terrestres con México.
Tras señalar que su administración concentró operativos en las rutas marítimas, el mandatario vinculó el nuevo enfoque con estrategias hacia el territorio mexicano. “Lamento decirle esto a México, pero ahora estamos enfocados en lo que entra por tierra, porque el mar era más difícil”, declaró.
El mandatario sostuvo que los ingresos de droga por ruta marítima tuvieron una reducción por encima de 97 por ciento, aunque no detalló el periodo ni el origen de esa cifra. También aseguró que quienes aún trafican de esa manera deben ser las personas más valientes del mundo y que “los están buscando”.
Para el presidente estadounidense, las rutas marítimas ofrecían menor riesgo para quienes trasladaban droga hacia su país. También sostuvo que esa vía resultó más difícil de contener antes del cambio de prioridad en el que su administración comenzó una campaña militar de ataques letales directos contra embarcaciones ilegales en aguas internacionales, con especial énfasis en el Pacífico.
Desde enero, Donald Trump colocó el combate a los cárteles y al fentanilo dentro de su agenda de seguridad nacional, con un discurso que pasó de las rutas marítimas a la posibilidad de acciones en tierra contra grupos criminales.
El republicano aseguró, en una entrevista previa con un medio estadounidense, que su gobierno golpeó el traslado de drogas por agua y anticipó una nueva fase. “Vamos a empezar ahora a golpear tierra respecto a los cárteles”, sostuvo.
Para mayo, retomó esa línea y presumió la misma reducción de 97 por ciento en el tráfico marítimo de drogas, además de una disminución de 59 puntos porcentuales en el flujo de fentanilo hacia territorio estadounidense. En ese mensaje, también sostuvo que su administración buscaba identificar el porcentaje restante de cargamentos por mar.
También en mayo de este año, la Casa Blanca elevó el tono contra este opioide sintético al declarar el fentanilo ilícito y sus precursores como armas de destrucción masiva. Esa decisión permitió al gobierno estadounidense presentar el problema no sólo como una crisis de salud pública, sino como una amenaza de seguridad nacional.
Datos oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) muestran decomisos de fentanilo en la frontera, pero esas cifras no permiten medir todo el volumen que los grupos criminales intentan mover hacia Estados Unidos. Las incautaciones reflejan droga detectada por autoridades, no el total del mercado ilegal.
Revisiones independientes también han advertido que las comparaciones sobre caídas de 97 por ciento en rutas marítimas deben tomarse con cautela, porque dependen de decomisos reportados y no de una medición completa del tráfico. Aun así, Trump ha usado esos datos para defender su ofensiva contra los cárteles y justificar un nuevo enfoque sobre los cruces terrestres con México.