Teherán. Cientos de miles de iraníes se manifestaron ayer en esta capital en una muestra de resistencia organizada por el gobierno tras casi siete meses de conflicto y se comprometieron a tomar las armas, en la mayor demostración de este tipo desde el comienzo de la guerra por Estados Unidos e Israel, en febrero pasado.
Las autoridades iraníes calcularon que al menos 313 mil personas marcharon por el centro de Teherán en las movilizaciones denominadas Janfaday e Irán (Quiénes se sacrifican por Irán) portando uniformes de combate, banderas y armas, mientras el ejército exhibió drones, baterías antiaéreas y diverso armamento.
El jefe del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), general Hassan Hassanzadeh, declaró a la televisión estatal que más de 600 mil personas se habían inscrito para participar y que se espera que más de un millón tomen parte en el entrenamiento.
Los voluntarios formarán una capa adicional de seguridad para la poderosa fuerza militar del CGRI y la milicia Basij.
Hossein Taeb, nuevo jefe de la división Basij, un brazo paramilitar voluntario subordinado al CGRI, aseguró que sus fuerzas estarán listas para una “defensa total” y que pronto habrá actos similares en otras ciudades.
Los nuevos reclutas “harán que los enemigos de la república islámica vivan una pesadilla”, advirtió Taeb, mientras el presidente, Masoud Pezeshkian, comandantes militares y otros altos cargos observaban el desfile.
Algunos participantes pisotearon banderas estadunidenses e israelíes y otros corearon: “muerte a Estados Unidos” y “muera Israel”.
La concentración conmemoró la Semana de la Defensa Sagrada y la noche número 200 de la firmeza del pueblo iraní frente a las agresiones conjuntas de Washington y Tel Aviv.
Hubo más muertos en guerra con Irán de los reportados por el Pentágono
En tanto, seis funcionarios estadunidenses familiarizados con los datos internos de bajas del Departamento de Guerra, aseguraron que han muerto más efectivos del Pentágono en su guerra contra Irán que el número revelado públicamente por las autoridades de Washington.
Las fuentes afirmaron a The Washington Post, bajo condición de anonimato, que ha habido al menos 22 bajas militares, cuatro más de las que aparecen en la base de datos pública del Pentágono. Un sexto funcionario afirmó que 23 militares han fallecido desde el inicio del conflicto bélico.
Hasta ayer, el Pentágono registró públicamente 18 bajas militares, incluidas muertes causadas por acciones hostiles y no hostiles desde el 28 de febrero.
“El orden de seguridad estadunidense en Medio Oriente está muerto. Fingir lo contrario se está convirtiendo en un peligro para la región”, sostuvo el escritor Trita Parsi, e instó a los líderes del área a “adoptar urgentemente un nuevo modelo en el que asuman la responsabilidad principal de la protección”, en un artículo publicado en Middle East Eye.
Hutíes siguen reforzando su poderío
La jefa de la política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, por su parte, elevó el nivel de alerta de sus buques tras los ataques de los hutíes, mientras continúan con su labor de escolta en la región.
En el terreno, la milicia chiíta informó de nuevos bombardeos de Arabia Saudita contra el oeste de Yemen, donde continúan los enfrentamientos entre sus combatientes y las fuerzas gubernamentales respaldadas por Riad.
Al menos 112 mil personas fueron desplazadas en Yemen y cerca de 3 mil más se refugiaron en Yibuti desde el recrudecimiento de los combates a principios de septiembre, calculó la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Los hutíes controlan ahora todo el litoral yemenita en el mar Rojo y reforzaron su dominio sobre el estratégico estrecho de Bab al Mandeb, que conecta Europa con Asia a través del canal de Suez.
El Consejo de Cooperación del Golfo alertó que el estrecho de Ormuz, bajo control de Teherán, no debe convertirse en una “moneda de cambio” e instó a la comunidad internacional para que “asuma sus responsabilidades para restablecer la estabilidad y garantizar que la vía permanezca abierta a la navegación internacional”.
A medida que los petroleros son alcanzados por misiles, incendiados o hundidos, los derrames de petróleo en el golfo Pérsico provocan una crisis medioambiental en el estrecho de Ormuz, advirtieron expertos.
Greenpeace identificó a principios de esta semana cinco grandes manchas de crudo con una superficie visible de 240 kilómetros cuadrados, que se ha ido reduciendo, ya que las condiciones climáticas probablemente han provocado su dispersión.
La acumulación de petróleo en el Pérsico plantea una serie de amenazas, tanto para la biodiversidad como para los seres humanos.
Al cierre de esta edición, las autoridades sauditas emitieron alertas de emergencia en siete ciudades ante la amenaza de posibles ataques procedentes de los hutíes.