Niños alzan la voz contra planta de amoniaco en Topolobampo

COMPARTE EL 4TO. PODER

Ahome, Sin., A menos de dos kilómetros de donde se construye la planta de amoniaco por el consorcio suizo-alemán Gas y Petroquímica del Occidente (GPO), un grupo de niñas y niños elevó sus papalotes al cielo como una forma de alzar la voz en defensa del medio ambiente y sumarse a la lucha contra las afectaciones ecológicas que, aseguran pobladores, traerá el proyecto industrial a la Bahía de Ohuira.

El malecón de Topolobampo se convirtió ayer en un espacio de expresión para los menores, quienes tras realizar una breve caminata por el lugar enviaron un mensaje de protección a los ecosistemas que forman parte de su entorno y de su vida cotidiana: “¡Aquí no!”, resonó como un recordatorio de que la defensa de la bahía también ha encontrado eco entre las nuevas generaciones, preocupadas por el futuro de los delfines, los manglares y la vida marina que habita estas aguas que forma parte del Golfo de California.

Entre los asistentes estaba Neftalí, niño de nueve años de edad de la comunidad indígena yoreme de Ohuira, quien también alzó la voz con la claridad de quien ha crecido en la defensa de su territorio.

“Vengo a proteger nuestra bahía y no quiero la planta de amoniaco ni la GPO, quiero que esté viva nuestra bahía y los pechochos (delfines)”, expresó.

El menor incluso advirtió sobre los riesgos que, dijo, ha escuchado en su comunidad: “si hay una fuga de amoniaco nos podemos morir como en tres minutos”, señaló.

A unos metros, Máximo, de cinco años de edad, también acompaña la causa que ha movilizado a pescadores y habitantes de esta región, mostrando que la preocupación por el territorio ha alcanzado incluso a los más pequeños.

Parado de espaldas a la corriente de aire y mientras sujetaba el hilo blanco de su papalote, el pequeño explicó el motivo de su presencia: “vine a salvar al pechocho (delfín) de Topolobampo del agua sucia”.

Eran las cinco de la tarde y el viento soplaba con fuerza suficiente para elevar las decenas de cometas de plástico coloridas mientras caía el sol. En el lugar, niñas y niños corrían con emoción intentando dominar sus papalotes, acompañados por sus madres y padres, que entre risas compartían el momento y les enseñaban el arte de hacerlos volar.

La escena se convirtió en un espacio de convivencia familiar, pero también en un acto para transmitir a las nuevas generaciones la conciencia sobre la defensa de este ecosistema protegido como sitio Ramsar.

La actividad se realizó a escasa distancia de la planta que la empresa GPO construye en las inmediaciones de la Bahía de Ohuira, de donde pretende extraer alrededor de 2 mil metros cúbicos de agua de mar por hora y devolverla a la bahía con un incremento de temperatura superior a los tres grados.

Esmeralda, madre de Máximo y habitante de Los Mochis, advirtió que el proyecto no sólo implicaría afectaciones al mar, sino también a la calidad del aire, lo cual incluso reconoce la propia empresa en su manifestación de impacto ambiental.

Su voz resume el sentir de muchas familias que ven en el mar no sólo un sustento, pues para los menores “es preocupante el que vengan a la bahía y un día ya no haya esos paseos seguros, porque el agua va a estar contaminada”.


COMPARTE EL 4TO. PODER

Welcome Back!

Login to your account below

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Add New Playlist