Sao Paulo., En un final de fotografía, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva se impuso por 4.43 millones de votos al senador ultaderechista Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral en Brasil, en un resultado histórico al ser la primera vez que un candidato que queda por detrás en la primera vuelta se proclama vencedor siguiente ronda.
Bolsonaro, quien junto con Lula pidió que se ampliara dos horas el horario de votación, dijo: “es imposible reconocer el resultado; voy a pedir la anulación de estas elecciones”, y arremetió contra la extensión del cierre en los centros de votación, situación que según el bolsonarismo benefició a su contrincante.
Lula obtuvo 51.79 por ciento, 64 millones 256 mil 232 de votos, por 59 millones 826 mil 41 y 48.21 por ciento de Bolsonaro, una diferencia de 4 millones 430 mil 191 votos, con la totalidad de urnas escrutadas, anunció el Tribunal Superior Electoral, después de unas elecciones turbulentas y marcadas por el aplazamiento de última hora del cierre de las urnas debido a problemas en el transporte público.
Folha de Sao Paulo reportó 124 millones 82 mil 273 de votos válidos, 2.12 por ciento nulos y 1.12 en blanco. Fueron convocados a sufragar 158.7 millones de electores. La abstención fue de 21.08 por ciento, poco más de 33 millones.
Lula, quien asumirá su cuarto mandato el 5 de enero de 2027, tiene 80 años y es uno de los jefes de Estado de mayor edad en el mundo.
Ap relató que a medida que se hacía evidente que la noche se inclinaba a favor de Lula, los partidarios de Bolsonaro pagaron la cuenta y abandonaron un bar en Sao Paulo, sacudiendo la cabeza, mientras resonaban los gritos de “¡Olé, olé, olé, olá Lula!”, y los seguidores del mandatario en funciones gritaban y daban saltos de alegría.
Los autos tocaron sus bocinas y una mujer vestida de rojo gritó: “¡Perdieron! ¡Lloren más fuerte!” a cuatro hombres de verde y amarillo que bebían cerveza. Un estallido ensordecedor resonó en la calle cuando se confirmó el resultado. Los festejos se extendieron a más ciudades.
También fue un revés para la injerencia
Al celebrar con su seguidores en Sao Paulo, Lula señaló que fue “una elección que tuvimos que vencer pese a la injerencia que venía de afuera a través de plataformas digitales y vamos a tener que regularlas. Enseñaremos más matemáticas, más ingeniería, porque no quiero depender de la inteligencia artificial china o estadunidense. Quiero crear una brasileña. Tenemos que aprovechar el potencial energético de un país que quizá sea el que tiene mayor capacidad de energía renovable para traer aquí los centros de datos necesarios y almacenar también nuestros datos para Brasil”.
Proclamó: “este país no acepta ser el patio trasero de nadie”; destacó que se registró “el menor número de abstenciones en la historia de Brasil” y agradeció a la juventud “que salió a las calles para defender la democracia”.
Fustigó a Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair, convicto por golpista. “Ésta ha sido una derrota para el negacionismo y las mentiras. Debo confesar que, cada vez que participaba en un debate, sentía vergüenza (…) Jamás imaginé que una persona pudiera mentir tanto, tan descaradamente”.
Se comprometió a respetar a todos los brasileños, sin importar su género o religión, y anticipó que en su nuevo mandato “vamos a cambiar la manera de gobernar este país, vamos a hacer que el pueblo participe más de nuestras decisiones”.
Antes de conocerse los resultados, Lula denunció obstáculos en bastiones de su Partido de los Trabajadores. Más aún, un juez de Bahía, el bolsonarista Pablo Souza, ordenó el arresto del secretario de Movilidad de Salvador, al impedir la salida de al menos 75 autobuses.
Bolsonaro, aliado de Donald Trump, quien buscaba devolver el apellido de su familia al poder, dijo ante sus partidarios: “es imposible reconocer el resultado de estas elecciones, pediremos que sean anuladas”, al agregar que nunca se sabrá cuántos sufragios tenían las urnas que estaban cerradas cuando se tomó la decisión de extender el horario de votación.
Destacó que quien dio la orden de ampliarlo fue el magistrado del Supremo Tribunal Federal, Cristiano Zanin, nombrado por Lula. “Esto nunca había ocurrido en la historia de Brasil”.
En su cuarto mandato, Lula tendrá por delante un escenario difícil, con un país dividido, un Congreso dominado por la derecha, cuentas públicas en rojo y enfrentará a un Trump muy hostil.
Como en su mandato actual, no tendrá mayorías en el Congreso.
Las legislativas de este mes reforzaron a la derecha y dejaron al Partido Liberal de Bolsonaro como la primera fuerza, con 121 de los 513 diputados y 28 de los 81 senadores, por lo que para aprobar sus propuestas Lula dependerá fuertemente del llamado Centrão, un bloque de partidos de centroderecha que da su apoyo a cambio de cargos y recursos y que suele inclinarse hacia el gobierno en turno.