En la Ciudad no hay cabida para la violencia; pasamos la prueba: Brugada

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Un aguacero se precipita sobre el jardín flotante Tlallipan, donde será la charla con Clara Brugada. Todos se guarecen bajo un techo próximo al sitio en el que se colocó una megapantalla que acaba de transmitir cortos de futbol. La Jefa de Gobierno lo toma con calma y anticipa que pronto pasará. Unos pocos minutos después la entrevista empieza.

Hasta el jueves de la semana pasada, la funcionaria ha enfrentado varias tormentas y no todas asociadas al clima. La principal: dar cuenta de que la ciudad estaba lista para acoger un Mundial, un desafío que se vio acrecentado por el amago de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de impedir que rodara el balón.

El jueves pasado las capacidades institucionales del Gobierno de la Ciudad estuvieron a prueba. “Una situación sí, difícil”, admite Brugada.

“Un reto muy importante”, responde a la pregunta de si ha sido uno de los mayores de su carrera política hasta ahora.

Pero ella misma pone sobre el resultado final un sello de aprobación: “Pasamos la prueba. Lo digo con mucha honestidad. Sentimos que la misión fue cumplida. Demostramos que los operativos de movilidad y de seguridad se cumplieron”.

También hace un reconocimiento al papel que jugaron los policías adscritos a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y, sobre todo, plantea la posición que su administración ha asumido ante los grupos que ejercen presión, en algunos casos, violenta:

“En la Ciudad de México tenemos garantizada la libertad de expresión y de manifestación, el respeto a los derechos humanos, pero cuando hablamos de violencia, cuando hablamos de afectación a terceros de manera violenta, entonces ya hablamos de otra cosa y entonces a nosotros no nos queda más que aplicar la ley”.

Hemos visto que los más recientes han sido días complejos para la ciudad, para la autoridad, ante la proximidad del Mundial, pero también la conjunción de elementos que generaron una presión extrema. Aquí en la Ciudad de México hay siempre manifestaciones. No podemos pensarla ni verla sin protestas, sin expresiones públicas de todo tipo. La ciudad se ha venido construyendo como una ciudad de derechos y libertades.

Así que, por un lado, tenemos esta gran oportunidad de posicionar a la Ciudad de México como una ciudad mundialista y dar a conocer su capacidad organizativa e institucional para garantizar estos eventos de talla internacional.

  • CLARA MARINA BRUGADA MOLINA
  • FORMACIÓN: Licenciada en Economía por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
  • TRAYECTORIA: Integrante del movimiento Unión de Colonos de San Miguel Teotongo; diputada federal por el distrito 22 a la LIX Legislatura; diputada de la Asamblea Constituyente de la CDMX; fundadora y secretaria de Bienestar del CEN de Morena; jefa delegacional y alcaldesa de Iztapalapa; desde 2024 es Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

En la Ciudad de México tenemos garantizada la libertad de expresión y de manifestación, el respeto a los derechos humanos, pero cuando hablamos de violencia, cuando hablamos de afectación a terceros de manera violenta, entonces ya hablamos de otra cosa y entonces a nosotros no nos queda más que aplicar la ley

Clara Brugada

Y, por otro lado, sabemos que, en cualquier evento de este tipo, distintas expresiones se hacen escuchar. Y teníamos ya a movimientos como la CNTE y otros más que dijeron: “Vamos a expresar nuestras demandas”.

Entonces nosotros, siendo una ciudad que lleva 30 años con gobiernos democráticos, tenemos que conciliar dos derechos: el derecho a las manifestaciones y el gran derecho de millones que quieren trasladarse, que quieren ir a su trabajo o que quieren generar ingresos aquí en el Centro Histórico, en sus negocios. O simplemente que quieren disfrutar del Mundial como un evento al que tienen derecho de asistir o de simplemente ser parte en distintos eventos.

Conciliar estos derechos en la ciudad no es la primera vez que lo enfrentamos, pero se trataba de una situación sí, difícil.

También porque la ciudad es el eco a nivel nacional. Aquí llegan de todos los rincones del país a alzar la voz, a protestar. Entonces, se trataba de demandas y de temas que el Gobierno federal tenía que atender y nos coordinamos muy bien el Gobierno federal y el Gobierno

de la Ciudad.

Ellos siempre abrieron mesas de diálogo, siempre estuvieron atendiendo, que hubiera avances, diálogos para que lográramos que se pudiera llevar a cabo el Mundial de manera pacífica.

Y, por otro lado, nosotros con toda una estrategia de movilidad para garantizar que todos los aficionados pudieran llegar al estadio. Y que todos los que no tienen recursos para poder entrar al estadio, pudieran disfrutarlo en el Zócalo o en los 18 festivales futboleros que abrimos.

Así que, desde mi punto de vista, se hizo mucho trabajo, tanto político, de diálogo, de concertación desde el Gobierno federal, y trabajo técnico, institucional, en movilidad, seguridad, cultura, turismo, desde la ciudad, para que pudiéramos llegar al día de la inauguración y pudiéramos decir: misión cumplida.

Pasamos la prueba. Lo digo con mucha honestidad. Sentimos que la misión fue cumplida. Demostramos que los operativos de movilidad y de seguridad se cumplieron. Y apenas fue la inauguración, que era muy importante. Todavía nos faltan más momentos, pero podemos decir que lo más difícil pasó y lo pasamos bien

Jefa de Gobierno de la CDMX

Y lo logramos. El día de la inauguración la Ciudad de México pudo llevar a cabo todos los eventos que estaban planeados. Más de medio millón de personas se trasladaron: unos al estadio, otros al Fan Fest del Zócalo o a los 18 festivales futboleros y hasta al Ángel después del triunfo. Y se movilizaron en medio de manifestaciones.

Un reconocimiento al papel que jugaron los policías, la Secretaría de Seguridad, que de manera impecable pudieron garantizar que esto pasara y los resultados están a la vista. La ciudad logró convertirse en esta ciudad mundialista.

Y quiero reconocer a la ciudadanía que de manera ejemplar llevó a cabo sus distintas actividades. Y hasta en el Ángel, a donde siempre llega la población a gozar, no tuvimos ningún problema.

La CNTE fue la que tuvo en vilo durante varias horas y días a las autoridades. ¿Cuál va a ser la posición del Gobierno de la Ciudad en este nuevo ajuste de límites que parece haber? En la Ciudad de México tenemos garantizada la libertad de expresión y de manifestación, el respeto a los derechos humanos, pero cuando hablamos de violencia, cuando hablamos de afectación a terceros de manera violenta, entonces ya hablamos de otra cosa, y entonces a nosotros no nos queda más que aplicar la ley.

Tenemos un ejercicio austero del gasto. Gobernamos para servir al pueblo, no para servirse del pueblo y nos caracterizamos por atender a toda la población que más lo necesita, a todos. Yo no fui candidata de los poderosos de la ciudad, ni del poder económico. Fui candidata de la población con menos recursos, pero gobernamos para todos, ésa es la gran diferencia. Y estamos en este proceso y consideramos que vamos bien

Clara Brugada Molina

Ése es el tema: no somos un gobierno represor. O sea, imagínate esto hace unos 30 años, 40 años qué hubiera pasado. El 10 de junio, apenas un día antes de la

inauguración, recordábamos el Halconazo y de qué manera se enfrentaba la

represión. Entonces, no somos ese gobierno, pero aquí en la ciudad no tiene cabida la violencia.

La población está en contra de actos violentos. Y por supuesto que esto se ve claramente. La ciudadanía tiene también su punto de vista y a nosotros nos toca cumplir con lo que marca la ley y eso es a lo que nos apegamos.

En los días y semanas previos a la inauguración del Mundial, cuando empezaron las inauguraciones, han surgido críticas precisamente sobre las obras y se dio un momento de efervescencia de cuestionamientos hacia el Gobierno de la Ciudad. Yo lo veo como una campaña de desprestigio hacia nuestro gobierno. Porque, ¿cómo te explicas que su crítica sea por el color que le ponemos a las obras, o los símbolos que retomamos, como el ajolote? O que si los productores de Xochimilco decidieron plantar cempasúchil para el Mundial y que eso les moleste.

Y utilizarlas de manera muy demagógica y decir que todas las obras están inconclusas. Es una campaña de desprestigio que se ha dado principalmente en redes que también muestra lo que tiene la oposición. Pero puedo decirte que a estas alturas del Gobierno —que ya vamos a cumplir casi dos años—, estamos entregando más de dos mil obras a la población y entonces hacen este tipo de campaña para evitar que se hable de las obras.

MÚLTIPLES OBRAS. En la charla, la Jefa de Gobierno da cuenta de un registro puntual que tiene en su mente de obras realizadas y entregadas: 500 renovaciones de escuelas, “y no es una acción en una escuela, son renovaciones completas”, precisa.

También anota las acciones de repavimentación tras el problema de baches que provocaron las lluvias del año pasado: “3.5 millones de metros cuadrados de todas las avenidas principales… que si lo vemos en metros lineales son 250 kilómetros (km). Es como de aquí a Querétaro”. Un trabajo que, además, se hizo por las noches para no afectar a los ciudadanos y que se podía revisar en vivo en 57 frentes, indica.

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En drenaje señala que van 600 obras: desde arreglar pozos de agua hasta la implementación de una estrategia de “acupuntura hídrica”, intervenciones en distintos puntos de la ciudad “para garantizar que en época de lluvia se infiltren millones de litros de agua y podamos compensar toda la extracción masiva que se hace”.

Admite que falta concluir algunas —lo cual ocurrirá hacia finales del año—, “pero son obras a las que se están destinando siete mil millones de pesos, el doble de lo que se ha invertido históricamente en este rubro”.

Asegura que además se han iluminado 334 kilómetros de vialidades, casi la distancia entre la Ciudad de México y Acapulco, en vialidades como la Calzada de Tlalpan, Insurgentes o Acoxpa.

Sonríe además cuando se refiere a su programa Casa por Casa, en el que cada semana toca puertas a ciudadanos y les pregunta sus necesidades. La primera colonia que visitó fue la Obrera, menciona —y apunta hacia su izquierda—, donde le expusieron la necesidad de un espacio público. “Este jardín flotante es parte de esa respuesta”.

También refiere su plan de avanzar con 100 km de electromovilidad, inversión en el Tren Ligero, con trenes nuevos, “que por cierto fue lo que nos ayudó a trasladar 30 mil aficionados el día de la inauguración del Mundial”.

Y en transporte destaca nuevas rutas de transporte o las tres líneas de Cablebús, cuya construcción está en marcha.

Brugada Molina se enorgullece al caminar por el jardín flotante Tlallipan. “Es una obra que llamo yo disruptiva, porque generalmente se piensa en un puente elevado para autos, pero éste está de dirigido a los peatones”.

No pierde la oportunidad para asociarlo con el sistema público de cuidados y las utopías, su proyecto emblema de acondicionamiento de espacios públicos. “Integran deporte, cultura, sistema público de cuidados, bienestar y género y transforman la vida de la gente, porque todo es gratuito. Vamos a construir 100 utopías hasta el 2030. Ahorita tenemos 14 y cada 15 días estoy inaugurando una”, celebra con emoción.

Creo que viene ya el 2027 y por supuesto que la oposición va a o ya es parte de todo lo que está haciendo ahorita: tratar de descalificarnos. Sin embargo, no veo que puedan avanzar. Considero que vamos bien. Y no porque lo diga yo. Lo dicen las encuestas. Lo dice la población

Clara Brugada, Jefa de Gobierno

¿Considera que estos últimos días, previos a la inauguración del Mundial, han sido la prueba más difícil en su carrera política? En cuanto a la operación política, social… Sí, sabemos que el Mundial significa uno de los eventos, el más importante que hemos tenido desde que entramos a gobernar. Y lo que hicimos fue prepararnos con mucha anticipación. Teníamos que garantizar movilidad, seguridad y, por otro lado, cultura, turismo y lo social. Así que eso fue lo que hicimos. Logramos la organización institucional para garantizar que así fuese.

  • EL TIP: EN LA INAUGURACIÓN del Mundial asistieron al Fan Fest del Zócalo 100 mil personas y 200 mil en las alcaldías.

Entonces, sí, era un reto muy importante. Sólo organizar. Sin manifestaciones —tengo experiencia en la organización. Fui tres veces alcaldesa de Iztapalapa en distintos momentos, la alcaldía con más población y la más difícil y con muchos problemas—. Y teníamos que garantizar esta organización.

Se complejiza justamente con las movilizaciones porque entonces tenemos que garantizar todo: la ciudad democrática que respeta a los movimientos sociales, su derecho de expresarse, y la ciudad eficiente.

Pasamos la prueba. Lo digo con mucha honestidad. Sentimos que la misión fue cumplida. Demostramos que los operativos de movilidad y de seguridad se cumplieron. Y apenas fue la inauguración, que era muy importante. Todavía nos faltan más momentos, pero podemos decir que lo más difícil pasó y lo pasamos bien.

¿Se acabó la luna de miel entre la ciudad, el Gobierno, con estos movimientos que son de extremo? Allí nos tenemos que relacionar con el Gobierno federal. A ellos fue a quienes les tocó y les ha tocado lidiar, concertar con los grupos y manifestaciones como la CNTE.

Pero también hubo otros grupos de la ciudad que actuaron también con acciones directas y violentas. Entonces tratamos de hablar. Y hay grupos que se manifestaron y se están manifestando durante el Mundial.

El tema es la violencia. Con la violencia, ahí sí no podemos nosotros pensar que los grupos quieran afectar a terceros impidiéndoles disfrutar su derecho a poder no sólo transitar, sino disfrutar de un evento. Tanto tienen derecho ellos de manifestarse, como millones en trasladarse o en disfrutar del Mundial.

Así que a mí me parece que hemos dejado de manera muy clara que si había violencia íbamos a actuar. Y lo hicimos.

Entonces, aquí todo el mundo puede manifestarse. Es la capital de todas las mexicanas y mexicanos. Y de todo el país vienen y se expresan y adelante. Pero la violencia es algo que no podemos permitir y que esta ciudad rechaza. La violencia no tiene cabida en la Ciudad de México y tenemos que actuar.

Finalmente: En este momento, quizás por el Mundial esto estaría apaciguado, pero la polarización es algo que es presente y constante en la ciudad. No. No veo una polarización en la ciudad. Yo veo que hay una población que ratifica sus decisiones. Y hay también una oposición. Creo que viene ya el 2027 y por supuesto que la oposición va a o ya es parte de todo lo que está haciendo ahorita: tratar de descalificarnos. Sin embargo, no veo que puedan avanzar.

Considero que vamos bien. Y no porque lo diga yo. Lo dicen las encuestas. Lo dice la población. El instrumento más científico que se tiene para analizar esto son justamente las encuestas —y no las que nos tratan de combatir o se suman a esta narrativa que estamos señalando.

Yo pienso que viene el 2027 y que la oposición va a jugar su papel, pero la población yo veo que tiene una buena evaluación. Quisiéramos que toda fuera buena, pero la población nos dice en qué vamos bien y en qué no.

Hemos logrado, por ejemplo, que en finanzas vayamos muy bien. Incremento de un año a otro, y desde antes de que gobernáramos a la fecha, en la aportación de impuestos de la ciudadanía y eso también es una expresión de que la gente tiene confianza en su gobierno.

Tenemos un ejercicio austero del gasto. Gobernamos para servir al pueblo, no para servirse del pueblo y nos caracterizamos por atender a toda la población que más lo necesita, a todos.

Yo no fui candidata de los poderosos de la ciudad, ni del poder económico. Fui candidata de la población con menos recursos, pero gobernamos para todos, ésa es la gran diferencia. Y estamos en este proceso y consideramos que vamos bien.


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