En los años recientes Teresita Sánchez se ha convertido en una actriz frecuente en el cine mexicano, participando en tres y hasta cuatro películas al año. Aún no se desvanece su participación en Juana, la ópera prima de Daniel Giménez Cacho, y hace escasos dos meses lució su capacidad actoral en Moscas, filme de Fernando Eimbcke. Este fin de semana llegó de la mano de Juan Pablo en la cinta Dos estaciones, donde interpreta a la productora independiente de tequila, María, un trabajo formidable que cautivó al jurado del Festival de Cine de Sundance, que le otorgó el premio World Cinema Dramatic en 2022.
En charla con La Jornada, Teresita Sánchez informa: “Dos estaciones ya se había estrenado, pero no fue lo suficientemente vista. Es un trabajo muy importante de Juan Pablo González en muchos aspectos y es para darle otra oportunidad porque la muchacha no bailó lo suficiente y vamos a hacerla bailar. Es como un segundo aire para esta película muy cuidada.”
Dos estaciones narra la historia de María, una productora independiente de tequila que lucha por mantener a flote la empresa familiar que heredó. En su travesía, la película explora los enormes desafíos de una industria amenazada por el extractivismo extranjero, plagas, inundaciones y las complejidades emocionales derivadas de un inesperado enamoramiento con una colaboradora, así como de la ausencia de una vida íntima.
La también actriz de La camarista reveló que para realizar el papel de María: “el director me regaló tanto de su historia de su vida, de su niñez, que no hubiera sido posible que yo sola la recreara. Sostener la cinta fue un trabajo en conjunto con Juan Pablo, empezamos a trabajar cuatro años antes de grabarla. Juan Pablo tuvo la delicadeza de mandarme audios para tener una referencia de la voz que tenía que interpretar. Todo el tiempo me cuidó, me puso un maestro que me enseñó como se habla su dialectoñ sin el trabajo de dirección, en este caso, no se sostendría el personaje de María. También tuve muchas personas cerca de mí colaborando de una manera incondicional, cuidándome, vistiéndome, peinándome o sea todo esto te ayuda a sostener semejante mundo”.
Sobre el tema del tequila, Teresita opinó: “es muy doloroso conocer spersonas que nacieron, crecieron y se formaron en estas regiones fabricando una bebida con todas las de la ley, para que de pronto se vean invadidas por industrias que les arrebatan su trabajo, que ponen saborizantes artificiales al tequila, que reducen el tiempo de producción a un mínimo y que están ofreciendo más mercadotecnia que calidad. Es muy doloroso”.
A la pregunta del momento que vive, de actuar en películas por racimo: “no lo sabría decir. De verdad lo digo. A mí me tomó por sorpresa. Hice teatro 30 años en Morelia y el cine llegó tarde a mi vida y de manera providencial. Lo único que puedo decir es que vivo agradecida por esta experiencia permanente, porque es una delicia para mí estar en el set. Lo que sucede con lo demás me toma un poco por sorpresa, pero al set lo amo. Empecé en el cine con Nicolás Pereda, realizando trabajos muy intimistas. Ahora, como lo voy viviendo, lo que veo es que se hace un montón de cine de todo tipo, hay mucho de producciones, de series, pero hay ambientes a los que no entro en sus atmósferas, o sea, estilos de producciones a los que no voy a entrar y la verdad es que no me interesan mucho, porque hay otras maneras de proyectarme”.
La explicación más aproximada que Teresita Sánchez tiene sobre el momento actoral que atraviesa: “creo que tiene mucho que ver que a todas las personas les presto oído. Soy muy amiguera, para mí cada rodaje es una reunión familiar. Además se juntan varias cosas en mi entrenamiento atípico, los estudios formales hace muy poquito tiempo que los concluí en Morelia, la licenciatura en artes escénicas y producción de espectáculos. Antes probé de todo para mi formación: hice telas, títeres, teatro de sombras, playback e improvisación, eso me ayudó para la actuación”.
Dando vuelta en círculo sobre su anterior respuesta, Teresita agrega: “de lo que sí estoy segura es el amor incondicional que tengo por el set. De la atracción que hago de la cámara no lo tengo muy claro, sólo siento una presencia que provoca que olvide todo lo demás. En mi vida cotidiana que no lo puedo lograr pero en el set sí y, tal vez, esa presencia te hace actuar con toda la pasión, con toda esa energía desde el dedo chiquito del pie hasta la punta del pelo, por eso amo tanto el set porque ahí no existe nada más, ni pasado ni futuro sólo ese personaje que estás haciendo vivir. Para mí es como una droga”.
Antes de concluir con la entrevista Teresita Sánchez confiere: “Mi mamá de 99 años lee y luego escribe en los espacios vacíos. Yo le digo: ‘Tú también escribes en La Jornada, les diré a mis amigos’; los espacios vacíos los llena con florecitas o poemas o pedazos de canciones”.
Por cierto en el próximo Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), Teresita Sánchez participa en cuatro películas de la selección oficial. Dos estaciones ya está en cartelera.