Houston. “Estamos despertando y no sólo en Texas”, declaró Elsa Flores, presidenta del Sindicato de Trabajadores de Servicios (SEIU, por sus siglas en inglés), y agregó que no se esfuerzan únicamente para cambiar el control del Congreso, sino para modificar este estado y el país.
En entrevista con La Jornada en la sede del sindicato estatal en Houston, Flores señala que dos situaciones están nutriendo la participación en estos comicios intermedios: el costo de la vida para los trabajadores y la persecución de los latinos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
La dirigente, de origen hondureño, señala que la persecución contra trabajadores inmigrantes y latinos provoca un clima de temor, obligando a estas personas a no salir a laborar ni ir a restaurantes o viajar, con consecuencias cada vez más severas para la economía local, además de provocar ansiedad entre sus familias.
“Por ello, esta lucha es un tema personal para nosotros en SEIU, No ha sido una tarea que sólo hayamos tenido en la era del presidente Donald Trump, sino que viene de muchos años.”
Presenta el gobierno a los migrantes como “villanos”
Pero, señala, hay una diferencia ya que esta vez el gobierno federal presenta a los trabajadores inmigrantes como “los villanos”; además, “ahora ellos sienten que tienen todo el poder y no tienen que justificarle nada al Congreso o al Senado ni siquiera a la gente que votó por ellos. Cuando perciben que no hay nada frenándolos, no hay límites, entonces continúan cometiendo más abusos y la única manera en que los vamos a parar será saliendo a votar y lograr ese cambio que tanto necesitamos”.
En coyunturas electorales siempre hay referencias al voto latino, pero Flores subraya que en esa minoría no hay un electorado homogéneo, es un abanico de comunidades con diferentes historias y experiencias. Pero ahora, advierte, “la economía es la cosa que nos va a unir a todos”. Detalla que todos padecen los altos costos de acudir a un doctor, comprar alimentos y gasolina para sus autos. De hecho, comparten esta carga financiera cada vez más difícil con empleados afroestadunidenses, asiáticos y blancos, y eso está nutriendo la participación electoral en repudio a las políticas de Trump.
Interrogada por La Jornada si es positiva sobre los resultados de esta elección, responde que es “cautelosamente optimista”.
“Nuestros hijos son los votantes del futuro”
Resalta que en realidad “no puede trabajar este país sin la comunidad migrante. Somos gran parte de él y tenemos hijos que van a ser los votantes del futuro.
“Por ejemplo, mis hijos votan pensando no sólo en ellos, también en toda nuestra familia, que tiene gran diversidad, ya que varios somos ciudadanos, otros tienen permisos de residencia temporal y algunos todavía no han conseguido ser legales. Entonces ellos miran a sus tíos, primos y sobrinos y dicen, ‘no, pues le está pasando esto a mi tía, a la prima’. Viven con miedo.
“Entonces nuestra gente, nuestros hijos votan por la familia, por lo que está pasando. Creo que eso hace un gran cambio y algo que los republicanos no quieren entender, que al final del día somos unidos, todos venimos a buscar algo mejor.”
A la entrada del edificio de SEIU en Houston hay una ofrenda que incluye fotografías de Lorenzo Salgado Araujo, Renee Goode, Alex Pretti, y otros más que fueron asesinados por agentes del ICE en diversas partes del país.
Esta semana inauguraron un gran mural sobre una pared exterior del edificio que tiene al centro a Salgado Araujo, una imagen de un agente que agarra a un niño con una mochila escolar y tres manifestantes (una afroestadunidense, un blanco y un latino) levantando sus puños y una pancarta en la que se lee: “Fuera ICE”.
Además de capturar la separación de familias y la persecución de la comunidad en el mural, también “era importante que habláramos que ahí sí hay una resistencia”, explica Flores. “Nuestra gente está luchando, todos a su manera, muchos salimos a la calle, pero también hay otros que se alistan para ir a votar y propiciar un cambio. Sabemos que hay otros que tienen miedo, pero buscan cómo decirle a su familia que sí pueden salir, que vayan a sufragar. Hay resistencia”.
Estados republicanos, en juego
Y esa es la clave en esta coyuntura electoral, reitera Flores. Explica que el SEIU trabaja en conjunto con otros sindicatos –de maestros, empleados de comunicación y hoteles– y otras organizaciones sociales para impulsar la participación y eso empieza a dar resultados, con gente que vota por primera vez y con ello poniendo a Texas, que desde hace años es un bastión republicano, en juego en el mapa electoral nacional.
Texas, aunque por hoy bajo control político de blancos y algunos latinos republicanos, está al borde de cambios nutridos por su demografía. Recientemente, los blancos dejaron de ser mayoría para volverse una minoría más y no sólo eso, ni siquiera es el grupo más grande.
Los latinos, que son aproximadamente 40 por ciento de la población del estado, son la minoría más grande, según el Censo de Estados Unidos, y son la abrumadora mayoría de votantes empadronados entre 2022 y 2024.
En parte, eso explica el creciente racismo cada vez más evidente tanto a escala estatal como federal en las corrientes derechistas del Partido Republicano, encabezadas por el presidente y su aliado Greg Abbot, gobernador de este estado.
En estas elecciones intermedias no sólo está en juego el control del Congreso federal, sino 36 gubernaturas, incluida la de Texas, donde Gina Hinojosa, la candidata demócrata que está retando a Abbot, busca convertirse en la primera gobernadora latina de este estado fronterizo.
Los cambios políticos y demográficos que se están expresando en esta elección intermedia no están limitados a Texas, sino se manifiestan a escala nacional.
“Texas ahora está en juego. Vemos que Carolina del Norte, Ohio, Kansas y hasta Florida de repente se encuentran en riesgo también”, sentencia Flores.